“ Hace más de un año, alarmados por la alegría con que se publicitaban cursos para uso de toxina botulínica en Odontología y el importante eco entre los colegiados por esta expectativa clínica, advertimos a todos los colegiados que la toxina botulínica no estaba autorizada para uso odontológico, y que con finalidad estética sólo estaba aprobada para arrugas del entrecejo, en cuyo ámbito anatómico los odontólogos no tienen atribuciones profesionales ( es decir competencias legales ).
Pues bien, tal y como se ve en el comunicado de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Ver Comunicado), se ha detectado un riesgo de diseminación de la toxina botulínica que puede llegar a ser mortal. Dicho comunicado reproduce las únicas indicaciones autorizadas de la misma, entre las que ninguna corresponde a patología del aparato estomatognático. De ambas circunstancias se deduce la tremenda gravedad que representaría la producción de un siniestro de tales características a raíz de un uso odontológico ( que sería ilegal ). Por todo ello, una vez más alertamos sobre el carácter espurio de las recomendaciones realizadas en algunos cursos de uso de toxina botulínica para patología artromuscular témporo-mandibular, y para el disimulo estético de ciertas arrugas faciales, que en España carecen de apoyo legal y pueden conducir a gravísimas responsabilidades penales, especialmente en caso de siniestro. Desde luego que no podemos impedir ni el desarrollo de cursos teóricos sobre doctrinas particulares de dictantes, ni la asistencia a los mismos, ni las practicas clínicas de infiltración con sustitutivos inactivos de la toxina, pero insistimos en la falacia de estas indicaciones, que por el momento tampoco tienen perspectivas de convertirse en indicaciones autorizadas por las autoridades sanitarias. En todo caso, seguiremos denunciando e impidiendo los cursos prácticos clínicos con estas sustancias, por lo que rogamos nos comuniquéis cualquier anuncio al respecto del que tengáis conocimiento, al objeto de facilitar nuestra intervención, ya que ante la pluralidad de ofertas formativas y de soportes publicitarios, podrían pasarnos inadvertidos. Aprovechamos para recordar nuevamente a los dentistas colegiados que las pólizas de responsabilidad civil profesional en Odontología no cubren normalmente los siniestros producidos en tratamientos estéticos, de modo que los usuarios de procedimientos clínicos con microfillers
deberán asegurar antes tal responsabilidad “.